Editorial 5/01/2019

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público anunció a finales de diciembre un acuerdo que reduce el estímulo fiscal al Impuesto Especial sobre la Producción y Servicio (IEPS) durante 2019 a las gasolinas, información que se interpretó de manera errónea, con la conclusión de que se trasladaría en su totalidad al consumidor.

 

En noviembre el gobierno de EPN hizo un anuncio similar, pero las gasolinas no aumentaron por reducir el subsidio, sino debido al incremento usual por la liberación del precio, conocido como gasolinazo.

 

La nueva política de venta de combustibles permitió que al día de hoy, las gasolinas no hayan subido; al contrario, en la Ciudad de México, el precio más bajo es de 18.34 pesos por litro en la alcaldía de Iztacalco y el más alto es de 20.19 por litro en la alcaldía de Álvaro Obregón.

 

En ciudades fronterizas, la gasolina Magna se vende a menos de 15 pesos, debido al decreto presidencial de estímulos fiscales, el cual reduce el IVA y el ISR a la mitad.

 

A fin de cuentas, si los precios de los hidrocarburos se mantienen en una tendencia a la baja, será un gran avance en la recuperación de la economía familiar, tan vapuleada por los gasolinazos que se instauraron en el gobierno de Felipe Calderón.

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