Editorial 8/01/2019

La fiereza reaccionaria de la oposición, conformada por el PAN y el PRI, que lleva al extremo del desgañitamiento denunciando el supuesto incremento de la violencia criminal en las calles, el “inexplicable” desabasto de gasolinas o el reclamo para una rápida y expedita investigación del accidente aéreo en Puebla, forman parte de una obvia estrategia de desprestigio y desgaste contra Andrés Manuel López Obrador.

 

Apenas han transcurrido 39 días desde que el tabasqueño asumió la presidencia de la República y esas voces enardecidas -patrocinadas por el poder económico, que siempre tira la piedra y esconde la mano-, reclaman soluciones a la grave problemática que enfrentamos, todos, como nación.

 

Lo que es preciso reflexionar, analizar y debatir, antes de exigir cambios profundos, es el cómo dejaron el país esos priistas y panistas. Y preguntarnos ¿qué cóctel molotov le heredaron al naciente gobierno?

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